La cooperativa onubense Grufesa ha puesto en marcha su propio campo piloto de ensayo para avanzar en el desarrollo de nuevas selecciones de fresa adaptadas a las condiciones de Huelva. La iniciativa, presentada el pasado otoño en Fruit Attraction, entra ahora en una fase clave: la de probar en campo, con plantas reales y producción en marcha, si esas nuevas variedades responden como se espera.

Ubicada en Moguer y especializada en la producción y comercialización de frutos rojos, la cooperativa invertirá cerca de 495.000 euros hasta 2029 en este programa de investigación propio. El objetivo es claro: adelantarse a lo que demanda el mercado, mejorar la competitividad de sus agricultores y avanzar hacia un modelo de cultivo más eficiente y respetuoso con el entorno.

Un campo para probar, medir y decidir

El proyecto comenzó con el arranque de la actual campaña y ya cuenta con un campo experimental en funcionamiento. Allí se están evaluando varias selecciones avanzadas de fresa en condiciones reales de cultivo. No se trata solo de ver cómo crecen las plantas, sino de comparar distintos sistemas —cultivo hidropónico y en suelo— y diferentes densidades de plantación para comprobar cuál ofrece mejores resultados.

Las primeras fresas ya se han recolectado y están permitiendo recopilar datos sobre peso, volumen y comportamiento agronómico. Con esta información sobre la mesa, el equipo técnico podrá determinar si las nuevas selecciones ofrecen suficiente rendimiento y calidad como para plantear su implantación a mayor escala en futuras campañas.

Durante los próximos años, el seguimiento será constante. Se analizarán aspectos como el consumo de agua y nutrientes, la producción por hectárea, la calidad del fruto y el impacto ambiental. Todo ello se estudiará con herramientas estadísticas que ayuden a tomar decisiones con base técnica, pero con una finalidad muy práctica: saber qué variedad conviene, cómo cultivarla y con qué densidad para que sea rentable.

Adaptarse a un escenario más exigente

La iniciativa cobra especial relevancia en un contexto marcado por las restricciones hídricas y una normativa medioambiental cada vez más estricta. En este escenario, apostar por plantas mejor adaptadas al entorno local puede marcar la diferencia. La meta es optimizar recursos como el agua o los fertilizantes sin que ello suponga una merma en los ingresos del agricultor.

Una vez concluya la fase de evaluación, la cooperativa elaborará un estudio global de viabilidad para decidir los siguientes pasos. Entre ellos, si procede, se contempla la protección legal y el registro oficial de las nuevas selecciones.

Con 41 socios y más de 420 hectáreas de cultivo, Grufesa destina alrededor del 90% de su producción a la exportación, con presencia en más de una veintena de países europeos y envíos puntuales a Oriente Medio. Este proyecto de I+D refuerza su apuesta por la innovación en el sector fresero andaluz y consolida una estrategia que mira al largo plazo.